LA VIOLENCIA ESCOLAR Y EL BULLYING
La escuela puede ser considerada
como uno de nuestros segundos hogares, pasamos más de 10 años como mínimo yendo
a una institución a ser formados como pensadores, como niños inteligentes, como
jóvenes bachilleres, se nos forma no solamente en conocimiento también se nos
entregan valores cívicos éticos y morales, con el fin de garantizar la
formación de un ser integral
Pero así como se nos trata de formar
para un bienestar colectivo, es imposible que en ese trayecto no ocurran
pequeños eventos en nuestro segundo hogar, pues el primer hogar quizás para
muchos es el que más determina el comportamiento y la actitud del individuo,
por lo tanto si alguien recibe violencia en su casa lo más seguro es que repita
ese comportamiento en su colegio y de esta forma se genere la denominada violencia
escolar.
¿Pero qué sucede con los que reciben la violencia escolar y con los que
la ejercen?
Todo joven es inocente hasta
ciertas condiciones y edad de sus acciones, es decir en la mayoría de los casos
la persona que se encarga de aplicar la violencia resulta ser un chico que en
su casa no tiene una familia sana, no tiene esos valores de humanismo que tanto
se predican en el colegio y viene a explotar toda su ria, viene a mostrar todas
sus frustraciones creando una coraza emocional para no sentirse mal ejerciendo
la violencia en otros jóvenes que serán sus víctimas, el hecho es que no por
eso debemos permitir que este joven sea un promotor de la violencia.
Se debe castigar y hacer un
seguimiento adecuado para mejorar su comportamiento, muchas veces el deporte y
el arte resultan ser grandes regeneradores de personas, pero esta tarea no será
sencilla si no cuenta con una familia que lo apoye, salir delante de manera
independiente puede resultar un obstáculo imposible de saltar para muchos que
terminan atrapados en un personaje violento que solo empeorara con el pasar de
los tiempos.
Los que reciben la violencia en
periodos repetidos generalmente son jóvenes que tienen problemas de autoestima.
En muchos de estos casos estos jóvenes no comentan nada en sus hogares por
miedo a represalia o incluso que alguien más se burle de ellos, por miedo del
agresor o por sentirse demasiado débiles para poderse defender.
Estos jóvenes pueden terminar
desarrollando una conducta vengativa hacia su agresor, o atentando contra su
propia vida, en el mejor de los casos salen adelante enfrentan la situación
haciéndole llegar la información a un profesor, que procederá de la manera más
adecuada a resolver el conflicto generado.
La violencia escolar puede ser un
elemento que nos ayude a establecer relaciones sociales más sanas porque nos
puede advertir que fallas están sucediendo en los hogares, que necesita hacer
el colegio, como están pensando los jóvenes en el existen dos o participantes
principales el agresor y la víctima.
Esto nos indica que tenemos dos
estudiantes en riesgo de convertirse en potenciales hombres con fallas importantes,
por eso debe reconocerse a tiempo y evitarse llegar a repeticiones o acciones más
grandes de violencia, el entendimiento, la compenetración del grupo escolar a
tiempo como una gran familia hace que las posibilidades de violencia nunca
lleguen al aula de clases.
El aula de clases debe
convertirse como el refugio de todos los males que hay fuera de la escuela debe
ser un sitio de unión, encuentro mutuo, apoyo emocional, interacción social,
debe ser el reflejo de todo lo positivo que queremos para los hogares, es por
ello que los programas extra curriculares traen grandes beneficios al
estudiante ya que lo mantiene aprendiendo nuevas técnicas que le alejaran de
los malos hábitos del hogar.
Al mismo tiempo que establecerán
vínculos afectivos con sus compañeros entendiendo que solo unidos pueden salir
adelantes de los males que les afecten en la cotidianidad.

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